¿Este ángel es Satanás?

Por Emerson Ayllón
No debemos caer en el error de interpretar algo que no dice el texto. El versículo hace referencia al ángel del abismo llamado Abadón / Apolión. Cuando el libro del Apocalipsis hace referencia a Satanás, lo suele llamar de la siguiente manera:
«El gran dragón, la serpiente antigua, que se llama Diablo y Satanás.»—Apocalipsis 12:9
Por lo tanto, no es aplicable a Satanás «el ángel del abismo».
¿Job, Salmos y Proverbios estaban haciendo referencia al ángel del abismo?
No debemos revolver los diferentes contextos en los que se utiliza el término Abadón. Por ejemplo, en Job, Salmos y Proverbios se utiliza para denotar «destrucción / ámbito de destrucción» y no hace referencia a un personaje en particular, aunque sí emplea recursos literarios para personificar poéticamente a la destrucción.
En cambio, el libro del Apocalipsis utiliza el término Abadón como nombre propio del ángel del abismo, un nombre cargado de alto simbolismo para declarar que es el ángel de la destrucción.
¿Qué enseñanza podemos extraer para nuestro beneficio espiritual?
Para Dios no hay nada oculto. Aun el Abadón, que es el gran abismo de la destrucción, con su oscura profundidad que está más allá del Seol, no pasa desapercibido ante la presencia de Dios, sino que ante él se muestra desnudo:
«El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.»—Job 26:6
Cuánto más nuestros pensamientos más íntimos no pasan desapercibidos para él; cuánto más nuestras obras, aunque nadie las vea, él las está viendo. No hay nada oculto para él, ni nuestras buenas obras ni nuestras malas obras; allí está él. Aunque pensemos que nadie nos ve, ante él estamos descubiertos.
«Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.»—Colosenses 3:23
«No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.»—Gálatas 6:9
«Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.»—Filipenses 4:8
«¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia? Si subiere a los cielos, allí estás tú; y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás. Si tomare las alas del alba, y habitare en el extremo del mar, aun allí me guiará tu mano, y me asirá tu diestra. Si dijere: Ciertamente las tinieblas me encubrirán; aun la noche resplandecerá alrededor de mí. Aun las tinieblas no encubren de ti, y la noche resplandece como el día; lo mismo te son las tinieblas que la luz.»—Salmos 139:7-12
¿Qué camino estoy siguiendo: al Abadón o a la vida?
«Hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte.»—Proverbios 14:12
«¿Estoy caminando solamente por lo que parece correcto, o estoy examinando hacia dónde me conduce mi camino?»
Nuestras malas decisiones nos conducen a la muerte, a la destrucción, al Abadón; pero nuestras decisiones tomadas con base en la doctrina apostólica nos conducen a Cristo, que es la vida, la salvación y la resurrección.



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