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¿Qué significa realmente la palabra «Abadón»?

28 sept
3 min de lectura

Actualizado: 29 sept


Por Emerson Ayllón.

«El Seol está descubierto delante de él, y el Abadón no tiene cobertura.»—Job 26:6

En hebreo significa «DESTRUIR, PERECER, DESAPARECER».

Designa fundamentalmente la destrucción, la ruina o el ámbito de destrucción asociado con el Seol y la muerte.

ABADÓN representa el reino de la ruina irrevocable: una esfera donde la vida, el orden y la esperanza se disuelven.

Dentro del pensamiento hebreo, se sitúa junto al Seol como el extremo más profundo del dominio de la muerte, enfatizando no solo la cesación de la vida, sino el poder aniquilador del juicio.

Mientras que SEOL es la morada colectiva de los que se han ido, ABADÓN es el abismo dentro de esa morada donde la destrucción es total.

¿Qué relación existe entre Abadón y el Seol en el Antiguo Testamento?

¡SEOL Y ABADÓN NO SON LO MISMO!

Seol es el término usado en hebreo para referirse al lugar de los muertos o al sepulcro, dependiendo del contexto en el que se use.

El texto antes mencionado dice en su primera parte:

«El Seol está descubierto delante de él.»

¿DELANTE DE QUIÉN ESTÁ DESCUBIERTO EL SEOL?

El escritor del libro de Job está haciendo referencia a la soberanía de Dios, pues aun el Seol, «el lugar de los muertos», está descubierto delante de él; nosotros no vemos lo que hay en el sepulcro ni sabemos lo que hay más allá de la muerte, pero para Dios todo está desvelado.

La siguiente parte del texto dice:

«y el Abadón no tiene cobertura.»

Notemos el paralelismo que utiliza el escritor: «DESCUBIERTO» Y «COBERTURA». No se está refiriendo a un personaje llamado Abadón, sino a una realidad asociada con la muerte y la destrucción que están totalmente expuestas ante la soberanía de Dios.

SEOL SE REFIERE AL ÁMBITO DE LOS MUERTOS,

Y ABADÓN, AL ÁMBITO DE LA DESTRUCCIÓN;

todo esto está desnudo delante de Dios; no hay nada que esté encubierto para él. Abadón no es presentado como un personaje, sino como una realidad donde ocurre la destrucción, velada a nuestros ojos, pero presente delante de Dios.

Seol y Abadón NO SON PALABRAS QUE SIGNIFIQUEN LO MISMO, pero sí son palabras que encierran un mismo campo conceptual: MUERTE, DESTRUCCIÓN, SEPULCRO, PERDICIÓN.

Estos conceptos son empleados en los otros textos sapienciales y poéticos de Job, Salmos y Proverbios.

Consideremos la única mención que se hace del término Abadón en el Nuevo Testamento:

«Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión.»—Apocalipsis 9:11.

El apóstol Juan utiliza el término Abadón deliberadamente, pero lo hace de una manera distinta a como lo emplearon los autores de los libros de Job, Salmos y Proverbios.

¿Qué hace el apóstol Juan con el concepto Abadón?

Es conveniente recordar que el libro del Apocalipsis utiliza un LENGUAJE CARGADO DE SIMBOLISMOS; por ello, en el capítulo 9 del Apocalipsis, se describe lo que acontece cuando el quinto ángel toca la trompeta. Juan observa cómo cae una estrella del cielo a la tierra y se le dan las llaves del abismo.

El abismo es abierto, y sale de él un humo denso que oscureció al Sol; además, salieron escorpiones con particularidades humanas, ES DECIR, SON DESCRIPCIONES SIMBÓLICAS; y es allí donde el apóstol Juan introduce al personaje siguiente:

«Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo.»

Ángel significa mensajero; es decir, «EL MENSAJERO DEL ABISMO». Después proporciona su nombre:

«cuyo nombre en hebreo es Abadón…»

No debemos perder de vista que los libros de Job, Salmos y Proverbios utilizan el término hebreo Abadón, equivalente a destrucción, ruina, perdición, ámbito de destrucción. Sin embargo, el apóstol Juan lo emplea COMO UN NOMBRE PROPIO; y he aquí la evolución semántica:

ABADÓN, EQUIVALENTE A DESTRUCCIÓN, es empleado en el Apocalipsis como: ABADÓN, NOMBRE PERSONAL. Claramente, lo hace empleando el concepto que encierra la palabra: destrucción, lo cual puede traducirse como «EL MENSAJERO DE LA DESTRUCCIÓN».

Pero el apóstol Juan no se limita solo al término hebreo, sino que añade:

«y en griego, Apolión…»

Que significa, EN GRIEGO, prácticamente lo mismo que en hebreo: DESTRUIR, HACER PERECER, LLEVAR A LA PERDICIÓN, CAUSAR RUINA. Lo cual podría traducirse como «EL QUE DESTRUYE» O «EL DESTRUCTOR».

La interpretación quedaría de la siguiente manera:

«su nombre en hebreo es ABADÓN —DESTRUCCIÓN—, Y EN GRIEGO APOLIÓN —EL DESTRUCTOR—».

En estos dos términos, el apóstol Juan está personificando el término Abadón como el ángel que destruye.

¿Este ángel es Satanás?

Continuará…

 

 
 
 

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